No solo de alimentos hay escasezEn referencia al tema de estas notas: La escasez y el alza brutal de los precios no es una situación que afecte solo a los alimentos. Puede parecer que los temas no son comparables, que nada puede compararse con la falta de alimentos. Pero es un error, porque el mecanismo es el mismo y se retroalimenta. Lo que hablaremos tiene relación indirecta e influye también en la falta de alimentos accesibles a toda la población. Rojas-Mix en realidad no habla de nada nuevo cuando se refiere a la formación de profesionales seguida de la sistemática fuga de cerebros, venimos sufriendo como país la fuga de cerebros desde hace décadas, pero ahora creo que apareció en escena un elemento nuevo: la fuga de cerebros sin beneficios a largo plazo para el cerebro mismo. A qué me refiero? A que tradicionalmente el profesional que se va al exterior tentado por mejores posiblidades laborales, obtiene varios beneficios, fundamentalmente, se inserta en una sociedad privilegiada económicamente, en países que invierten en desarrollo y con una perspectiva de estabilidad y crecimiento que normalmente se cumple. En general los profesionales que exportamos consideran que se salvan una vez que están instalados en el exterior. Es decir, se salvan solos, pero se salvan. Lo que veo en los últimos dos o tres años es que se está haciendo un "fuga de cerebros in-situ" en el área informática y probablemente también otras. Existe un importante desabastecimiento interno de servicios profesionales informáticos y una suba enorme del costo interno, mientras la mayoría de los profesionales y técnicos del país venden su trabajo a clientes del extranjero a un costo que puede ser afrontado fácilmente por los principales compradores, Europa y Estados Unidos, pero que resulta inalcanzable para la mayoría de las empresas argentinas, especialmente las PyMEs. El argumento de la exportación y consecuente ingreso de divisas al país tiene una veracidad muy relativa. La situación tiene consecuencias negativas de las que no se habla. Las divisas que supuestamente ingresan al país no son tantas como se pretende, ya que en parte son nuevamente expatriadas, las principales empresas exportadoras son mayormente propiedad total o parcial de empresarios extranjeros que solo tienen aquí el "taller" pero disfrutan los beneficios en otros países. La minoría de empresas exportadoras de servicios informáticos propiedad 100% de empresarios argentinos residentes en el país, funcionan realimentando el circulo vicioso de concentración de la riqueza al que estamos acostumbrados. Mientras se habla de los supuestos beneficios para el país de la exportación de servicios informáticos, la realidad es que las PyMEs no pueden pagar los servicios informáticos de calidad a un precio que compita con la demanda externa. Por ende, compran servicios informáticos de inferior calidad de la que sabemos producir en el país, aquellos que no pueden ser exportados. Los empresarios de la informática que desean orientar su oferta al mercado interno tienen el mismo problema, no pueden pagar a los profesionales y técnicos bien capacitados los sueldos que pagan las empresas exportadoras, se ven forzadas a contratar estudiantes y técnicos sin capacitación, a los cuáles forman, pero que sistemáticamente se desligan una vez que han adquirido la experiencia necesaria para acceder a un puesto en una empresa que trabaja para el exterior y paga sueldos de exportación. Por lo tanto se encuentran atrapadas en un círculo vicioso que limita su desarrollo y sustentabilidad. Para colmo de males, la mayoría de las empresas exportadoras son "partners" de alguna empresa extranjera que basa su modelo de negocios en la venta de licencias de software (privativo) por lo que ni siquiera como país nos reservamos el derecho de apropiarnos del conocimiento y las herramientas que nosotros mismos desarrollamos. Los estados nacional, provinciales y municipales mismos compran a estas grandes empresas foráneas o semi-foráneas casi todos sus servicios, de modo que no solo se fugan los cerebros y se fugan las supuestas divisas de la exportación o se concentran en pocas manos, sino que además se fugan los impuestos de los ciudadanos mediante la compra de licencias que son propiedad de las multinacionales del software. La demanda externa de profesionales y técnicos es tan voraz y poderosa, que los empresarios extranjeros de informática compran hasta las universidades, no las privadas, como sería lógico ya que pueden ser socios de negocios, sino también ahora "compran" las universidades públicas. El colmo de esta situación probablemente sea el que se observa en la Universidad Tecnológica Nacional, en sus diversas sedes, donde prácticamente algunos decanos y profesores trabajan casi como promotores de un puñado de grandes empresas extranjeras, comprando, con los fondos públicos destinados a la educación, millones en licencias de software que los alumnos no necesitan y obligándolos a éstos a especializarse en los productos de esas compañías, en vez de ofrecerles la formación integral que se supone debe ofrecer una universidad. Este desprecio por la educación auténticamente "universitaria" convierte a los alumnos en técnicos cautivos de ese grupo de multinacionales. No formamos realmente profesionales, personas capaces de crear sus propias herramientas y moldear la herramienta a la medida de las soluciones que hacen falta, sino al contrario, moldeamos las "soluciones" según la herramienta que nos vendan. Limitamos nuestros jóvenes profesionales a meros especialistas en productos de alta demanda inmediata, que en pocos años serán obsoletos. Y si no son tecnológicamente obsoletos, lo serán comercialmente, porque aquellas empresas los discontinuarán en favor de futuras ventas de nuevas versiones. No estoy adivinando del futuro, es lo que sucede hace años. Hace unos días recibí un correo electrónico (con características de spam) de una gran consultora exportadora de servicios informáticos, en el cuál promocionaba cursos gratuitos de uso de tecnologías privativas desarrolladas por dos grandes empresas extranjeras. Esos cursos costaban hace 8 años entre u$s800 y u$s2500, y debían ser pagados por el propio técnico o profesional que estuviera interesado. Hoy las grandes empresas los "regalan". Sin embargo, aunque la capacitación es gratis o mas barata para los técnicos y profesionales, los servicios que éstos brindan son mucho más caros para las PyMEs de nuestro país. O sea, lo mismo que ocurre con la carne, ocurre con los servicios informáticos. Excepto por una pequeña diferencia: a la carne se le aplican retenciones al exportar, a los servicios informáticos se le rebajan los impuestos. Supuestamente esto tendría relación con la generación de empleos, ya que el valor de los servicios informáticos es aportado casi totalmente por personas, lo cual implicaría que las grandes empresas exportadoras estarían invirtiendo fundamentalmente en sueldos. No es tan así. Por ejemplo, las empresas que puede acceder al régimen de promoción reciben del Estado Argentino una subvención del 70% de los aportes patronales, es decir, los aportes patronales que deberían hacer esas empresas los pagamos con nuestros impuestos todos los argentinos. La ley de Promoción de la Industria del Software parece hecha a medida de las grandes empresas extranjeras, y no en favor del surgimiento de empresas locales sustentables, por ejemplo porque en vez de facilitar la apropiación de los desarrollos tecnológicos del país, se facilita la fuga de los mismos, la ley tiene una cláusula específica para permitir que las grandes empresas extranjeras contraten la mano de obra muy barata (como vimos, pagada parcialmente con nuestros impuestos y con tipo de cambio excepcionalmente favorable para ellos) pero se apropien de la mal llamada "propiedad intelectual" (en realidad, el monopolio garantizado por ley del uso y distribución) de los desarrollos comprados por poca plata a nuestros técnicos y profesionales. No somos exportadores privilegiados por el desarrollo de las tecnologías de información, el tipo de cambio y el contexto internacional, caigamos en la realidad, asumamos que nos compran por mano de obra barata, aunque ahora especializada, que en un país sin un modelo de desarrollo sostenible ese modelo de exportación tiene su contrapartida en otras pérdidas, que ante eso los ingresos por las exportaciones no son tan "extraordinarios". Y cambiemos esa realidad. — Copyright (c) Pablo Manuel Rizzo Permission is granted to copy, distribute and/or modify this document under the terms of the GNU Free Documentation License, Version 1.2 or any later version published by the Free Software Foundation; with no Invariant Sections, no Front-Cover Texts, and one Back-Cover Text: "El autor del texto original es Pablo Manuel Rizzo, puede ser contactado directamente al email info@pablorizzo.com" A copy of the license is included in the section entitled "GNU Free Documentation License". |